jueves, 3 de febrero de 2011

Finlandia: Trekking, Saunas y Lagos


Este verano hice uno de los viajes más divertidos, entretenidos y bonitos que he hecho nunca. Se trata de un trekking por Finlandia (Suomi en finés), siguiendo la frontera con Rusia, con la agencia Haciendo Huella. Bueno, en realidad sólo actúan como intermediarios, ya que la logística y los guías (Tumpi y Laura) que nos acompañaron durante el viaje los proporciona una agencia finlandesa llamada Upitrek. En su web, que se puede consultar en castellano porque la mujer del dueño es española, podéis encontrar más información.

El viaje hasta Kajaani, ciudad situada a unos 550 kms al norte de Helsinki, nos llevó todo el día, ya que al vuelo Madrid-Helsinki (unas 4 horas) hay que añadirle 2-3 horas de escala en el aeropuerto de Helsinki más una hora más de vuelo hasta Kajaani, destino final de este viaje de ida. Una vez allí contactamos con los guías locales, y nos fuimos al hotel Karolineburg (única noche en todo el viaje en el que estuvimos en uno al uso) para cenar y dormir unas horas. La zona en la que nos encontrábamos se llama Karelia, y se trata de una de las regiones de Finlandia que menos ha evolucionado y donde las antiguas tradiciones aún se conservan más intactas. En su arquitectura, en su forma de vestir, en la gastronomía y en todo en general, aún se respira un aire de antaño que nos evoca tiempos pasados. Sus paisajes lacustres son espectaculares, tal vez de los mejores de un país que cuenta con algo más de 180.000 lagos. La práctica ausencia de montañas hace de este país el lugar ideal para los que nos gusta el trekking y no somos expertos montañeros, ya que no hay grandes desniveles. Es un paraíso aún por descubrir, donde incluso puedes llegar a oír el silencio (como la canción de Simon & Garfunkel), y para aquellos que estamos acostumbrados a la súper-contaminación de Madrid, el poder beber agua directamente de lagos o ríos nos transporta a una época donde las cosas eran más sencillas.


Durante el primer día anduvimos (aprox. 18 kms) por la Reserva Natural de Martinselkonen, rodeados de aguas pantanosas y ciénagas donde abundan gran cantidad de aves e insectos. En ella anidan numerosas aves de presa, búhos y lechuzas. En Finlandia no existe ni un solo reno en libertad, todos pertenecen a algún propietario y Martinselkonen es una de las áreas especialmente designadas para que los rebaños pasten a sus anchas.


Todos los días, al final de cada excursión, nos pudimos relajar en una auténtica sauna finlandesa. En un país de poco más de 5 millones de habitantes hay contadas algo más de 3 millones de saunas. Prácticamente todo el mundo tiene una en su casa, en la oficina, en cabañas de vacaciones, en hoteles y por cualquier rincón del país. Además, prácticamente todos los días pudimos disfrutar de la sensación de lanzarnos a las frías aguas de un lago situado junto a la sauna. A continuación, podéis ver al autor de este blog lanzándose con un grácil escorzo a uno de esos lagos después de estar un rato en la sauna. El relax que experimentas en esos momentos es digno de disfrutarlo en algún momento de tu vida. Si eso lo acompañabas con una cervecita o dos, el descanso estaba asegurado. Vamos, que a mi prácticamente había que llevarme a la cama de la mano. Nota: los finlandeses beben como cosacos, incluso DENTRO de la sauna. Inaudito...


Al día siguiente llegamos a la Granja Arola, sitio muy conocido por la zona gracias a las opíparas cenas que prepara la anfitriona. En la gastronomía finlandesa no pueden faltar los arándanos en todas sus variedades: blueberries, blackberries, blackcurrants, crowberries, raspberries, cloudberries (en la foto), etc. Sirven para tartas o como acompañamientos de carnes y pescados. Durante este viaje pudimos probar carne de reno y de alce. El oso también se consume, pero tratándose de un animal cuya supervivencia no es que esté precisamente asegurada, no está muy bien visto. La verdad es que días después lo probamos en Tallinn (Estonia), y merece la pena.


Otra de las cosas más curiosas que te puedes encontrar por los bosques finlandeses, desde un punto de vista español, es la cantidad de cabañas perfectamente equipadas para los excursionistas. Calderos para hervir agua para sopa o café, leña cortada, hacha, cerillas, etc. Esto lo comentabas con los guías diciéndoles que esto en España es inconcebible, porque no tardaría ni un solo día en ser arrasada y/o ocupada. No quedarían ni los cimientos. Uno de los días que más me gustó fue el que acampamos junto al lago Kovajärviy, y tuvimos que montar las tiendas de campaña. La siguiente foto está tomada desde allí, justo al anochecer. Lo que no faltó fue la sauna junto al lago.


El trekking continuó hasta la comarca de Hossa, conocida en el país por poseer los lagos de agua más cristalina y la mayor concentración de bosques de pinos. Es uno de los paraísos de los pescadores locales. Desde allí nos trasladamos a la cabaña Jatkonsalmi, situada en un apacible entorno natural a orillas de un lago, con todas las comodidades de las típicas cabañas finlandesas, y donde hicimos noche tres días. Al día siguiente hicimos una de las actividades que hicieron de este viaje algo especial: cambiamos las botas de trekking (lo agradecieron nuestras ampollas) por canoas para realizar un agradable recorrido por los lagos y canales de la zona. Utilizamos canoas indias de dos plazas, para lo que los guías nos dieron unas pocas instrucciones, ya que no es fácil mantenerse a flote (es broma).


Al día siguiente visitamos el cañón de Julma-Ölkky, formado al final de la Edad Glacial cuando el hielo empezó a fundirse. En esta zona se conservan pinturas rupestres (ver foto), que tienen 4.000 años de antigüedad aproximadamente, y que se pueden observar a las orillas del propio lago. Los samis (lapones) que hoy sólo se encuentran más al norte de Finlandia, habitaron esta zona en la antigüedad. 


El último día lo pasamos en el Parque Nacional de Oulanka, realizando un rafting por el río Kitka, donde estuvimos a punto de perder a uno de nuestros compañeros. Menos mal que entre el guía y otro de los excursionistas le pudieron echar el guante antes de que continuara el descenso, pero ya sin barca...


La vuelta la realizamos desde Kuusamo, a unos 800 kms de Helsinki y a apenas 150 del Círculo Polar Ártico. Desde aquí volvió la mayor parte del grupo a Madrid, mientras que nosotros nos quedamos en Helsinki y aprovechamos para cruzar a las Repúblicas Bálticas, Estonia, Letonia y Lituania, viaje que recomiendo hacer cuanto antes, ya que se están masificando como nuevo destino turístico de moda (Tallinn estaba lleno de turistas de los cruceros que recorren el mar Báltico), y están perdiendo ese encanto e inocencia que tendrían hace 10-15 años, recién salidos de sus regímenes comunistas.

En definitiva, un viaje inolvidable, por sus gentes, sus paisajes, y sus silencios...

Fuentes: Haciendo Huella, Upitrek

1 comentario:

  1. ¡Cómo mola, Carlos! Está muy bien hecho. Por cierto, soy Javi, el chico...XD ME HA ENCANTADO... ¡y qué bien escribes, eres un verdadero escritor! Me ha encantado recordar esos maravillosos momentos, a las orillas de los lagos, paseando por sus encantadores bosques, agradeciendo el calorcito de la sauna mientras que veíamos unas vistas inolvidables. En serio, está genial, las fotos, el relato, todo... GRACIAS por habérme enviado el link para verlo... muchas gracias

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